Desnudar los pies cuando los rayos de sol anuncian la llegada del verano y pasar del zapato cerrado a la chancleta es un placer que si no tenemos las precauciones adecuadas puede convertirse en un pesadilla. En esta entrada vamos a explicar los motivos por los que las chanclas son un calzado que puede ser tan fresco como peligroso la salud de los pies. Y es que este tipo de calzado tan  solo debe usarse en la piscina, la playa y en  duchas públicas para evitar infecciones.

En Centro Médico Sanugal,  en Ourense, contamos con un equipo de podología que recomienda a sus pacientes no abusar de este calzado por no ser seguro y poder llegar a causar problemas como tendinitis, fascitis plantas. molestias en las rodillas, esguinces, e incluso problemas en la espalda. El calzado que elijamos debe ofrecer estabilidad al pie, debe de aportar sujeción, algo que las chanclas no ofrecen. En este blog y en las redes sociales de Sanugal más de una vez has podido leer un consejo de nuestra podólogoa tan sencillo como importante: Adapta tu calzado a tu actividad.

Además de la falta de sujeción y estabilidad provoca la deshidratación de los pies. Y estos son solo algunos de los inconvenientes que tiene optar por las chanclas de forma abusiva durante los meses de calor.  Con las chancletas el pie se airea pero comprometemos toda su estructura mecánica. Cada paso que se da con este tipo de calzado provoca un microtraumatismo en el talón. La poca sujeción que aporta genera falta de amortiguación y cuanto más sujeto va el pie más relajada estará la musculación del cuerpo.

La fascitis plantar (rotura de fibras en la planta del pie) es una de las consultas más comunes tras el verano como consecuencia de pasar del mayor tacón usado en invierno a llevar el pie totalmente plano y prácticamente en el suelo. Además, con la chancleta los dedos se ven obligados a sujetar el calzado a cada paso para que no se nos escape y ello también puede derivar en ampollas e incluso en los famosos dedos en garra.

Otro afectado del uso excesivo de la chancleta es el talón de Aquiles que puede sufrir tendinitis, Los gemelos que han estado contraídos mucho tiempo, (durante el invierno con un calzado más alto) pueden sufrir una rotura fibrilar al bajar el pie a ras de suelo. Y el problema va hacia arriba porque incluso las rodillas, las caderas y hasta las vértebras pueden padecer las consecuencias del abuso de este calzado veraniego, prosigue el especialista.

La piel de los pies sufre y mucho en verano. Y es que la sudoración dentro del calcetín mantiene hidratado el pie en invierno, pero en verano esta sudoración se evapora., incrementando el riesgo de aparición de lesiones como grietas, úlceras, rozaduras… Por ello, es necesario extremar la hidratación para crear una película que evita que el agua de la piel se evapore. que subraya la necesidad de aplicar crema para crear una película que evite que el agua del pie se evapore y, además, proteger el pie de los efectos negativos del sol.

Y si tienes dudas sobre qué tipo de calzado es el mejor para ti o cómo elegir un calzado adecuado, no dudes en contactar con nuestra podóloga.