Los dietistas – nutricionistas somos profesionales sanitarios desconocidos para una parte importante de la sociedad. Este desconocimiento de nuestra existencia y del trabajo que realizamos se debe a la falta de protagonismo en el sistema público de salud, y a que en nuestro país el Grado Universitario de Nutrición Humana y Dietética es relativamente reciente; todo lo contrario a lo que sucede en Reino Unidos, Francia, Estados Unidos o Canadá, donde la figura del dietista – nutricionista está consolidada y su intervención en la promoción de la salud está altamente considerada.

En España, tal y como establece la Ley 44/2003 de 21 de noviembre de 2013 de ordenación de profesiones sanitarias, en el artículo 7G) los dietistas – nutricionistas desarrollamos “actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, y de acuerdo con los principios de prevención y salud pública.” Y lo hacemos tras formarnos durante cuatro años en el Grado Universitario de Nutrición Humana y Dietética. E insisto en este punto debido al intrusismo profesional existente en esta disciplina.

No son pocos los falsos dietistas – nutricionistas que están desarrollando nuestro trabajo por el hecho de haber realizado un curso de nutrición y dietética o porque durante sus estudios han cursado asignaturas relacionadas con la materia. No es suficiente.

Que un fisioterapeuta ejerciese de traumatólogo porque tiene conocimientos sobre el sistema óseo lo consideraríamos una locura. Pero no lo entendemos así en el caso de los dietistas – nutricionistas, a pesar de que en ambas situaciones se pone en riesgo la salud de los pacientes.

No es baladí la relevancia de esta cuestión y por ello me ha parecido interesante inaugurar este blog con esta reflexión y explicando algunos puntos que diferencian a los dietistas – nutricionistas titulados de los no formados.

Los dietistas – nutricionistas no hacemos dietas estándar para todos los pacientes ni vendemos suplementos alimenticios.
La alimentación es la pieza clave del puzle que constituye nuestra salud. No existen dos personas con las mismas características de salud, ni que desarrollen la misma actividad, ni compartan otros muchos condicionantes de la salud, por tanto, nunca podrán seguir una misma dieta. Cada persona requiere una dieta única.
Nuestro objetivo y compromiso profesional y ético es que los pacientes alcancen un estado óptimo de salud y eso se puede lograr integrando en la dieta de forma adecuada todos los grupos de alimentos. Ello aportará a nuestro cuerpo lo que necesita sin recurrir a suplementos alimenticios. Sí es cierto que en algunos casos puede ser necesario algún complemento, pero en ese caso los dietistas – nutricionistas trabajaremos en coordinación con médicos y farmacéuticos.

No fomentamos prácticas poco saludables que ponen en riesgo la salud de nuestros pacientes.
Los dietistas – nutricionistas somos educadores nutricionales. No queremos que la salud de nuestros pacientes dependa de la dieta que nosotros les elaboremos cada semana, sino que aprendan hábitos alimenticios saludables, además de que conozcan qué efectos tienen los alimentos en su salud, cómo interfieren esos alimentos con su medicación o cómo afectan a su enfermedad, y cómo combinarlos para que no se resienta su salud. Buscamos el empoderamiento del paciente, que este sea activo en el cuidado de su salud y quiera convertirse en experto de su alimentación.

Nunca un dietistas- nutricionista dirá qué alimentos son buenos y qué alimentos son malos.
Como indicaba antes, todos los grupos de alimentos son importantes y deben tener su justo protagonismos en la dieta. Lo que sí hará un dietista – nutricionista será indicar qué cantidades y combinaciones son las adecuadas para cada caso, pero nunca recomendará que se excluya o consuma solo un determinado alimento o grupo de alimentos.

Un dietista – nutricionista nunca hará que lo pases mal con la comida, sino todo lo contrario.
En nuestra cultura relacionamos la comida con las celebraciones y es que alimentarse debe ser un placer y un elemento más de nuestra felicidad. Por ello, los dietistas – nutricionistas buscamos entender qué significan los alimentos para nuestros pacientes, ya que así podemos buscar fórmulas para que la alimentación sea siempre un placer y nunca una pesadilla.

Los dietistas – nutricionistas trabajamos para mejorar la calidad de vida de las personas. No es necesario tener una enfermedad para acudir a un dietista – nutricionista, es suficiente con querer aprender a alimentarse mejor y adoptar hábitos alimenticios saludables, pero también podemos ayudar en múltiples situaciones como:

– Controlar la hipertensión, el colesterol, la diabetes…
– Ante enfermedades crónicas como el cáncer, enfermedad de Crohn…
– Para perder o ganar pero y mantenerse en el peso óptimo
– Solucionar o mitigar problemas digestivos
– Problemas con la comida: anorexia, bulimia, ansiedad…
– Conseguir mejores resultados deportivos, académicos…
– En momentos especiales como la adolescencia, el embarazo y la lactancia. la menopausia, la vejez…

En Centro Médico Sanugal somos dietistas- nutricionistas de formación y de profesión, además de doctores en Farmacia, y estamos obligados a cumplir un código deontológico.

¡Recuerda! Con la alimentación puedes lograr tu bienestar, y sin dietas milagro, sin restricciones y sin poner en riesgo tu salud.